LA BIBLIA
Significado:
Del griego: τὰ βιβλία (ta biblia) al latín biblia = libros, o más bien, libros pequeños
Términos relacionados:
La Santa Biblia, las Sagradas Escrituras, la Palabra de Dios, la Palabra, Escritos Sagrados, Buen Libro
Subdivisiones principales:
Antiguo Testamento = 39 libros, el Nuevo Testamento = 27 libros, para un total de 66 libros
QUIEN
Jesucristo es el centro y el corazón de la Biblia
El Antiguo Testamento es la historia de una Nación.
El Nuevo Testamento es la historia de un HOMBRE.
La Nación fue fundada y cuidada por Dios para traer al HOMBRE al mundo.
Dios mismo se hizo hombre para que la humanidad pueda tener una real, definida y tangible idea a qué tipo de persona que tenemos que pensar cuando pensamos en Dios, Dios es Jesucristo Jesucristo fue Dios encarnado en forma humana.
Su aparición sobre la tierra es el acontecimiento central de toda la historia. El Antiguo Testamento preparó el terreno para este evento. El Nuevo Testamento lo describe.
Como HOMBRE, Él vivió la vida más extraña y maravillosa jamás vista. Él era el más amable, gentil, hombre paciente, consolador que jamás haya existido. Amaba a la gente. Odiaba ver a la gente en problemas. Él amaba perdonar. Le encantaba ayudar. Él hizo milagros maravillosos para alimentar a los hambrientos. Para quitar el sufrimiento a los demás, se olvidó de tomar para sí alimentos. Multitudes de gente cansada, angustiada, llena de dolores se le acercaron y encontraron la curación y consuelo. Fue escrito de él, y no de otro, que si todas las buenas obras hechas por él hubiesen sido escritas, todo el mundo no podría contener todos los libros. Este es el tipo de hombre que era Jesús Este es el tipo de persona que es Dios
Más tarde murió en la cruz para quitar los pecados del mundo y convertirse en el Redentor y Salvador de los hombres.
Luego se levantó de entre los muertos, y ahora vive. No simplemente como una figura histórica, sino como una Persona viviente: el hecho más importante de la historia e la fuerza más vital que existe en el mundo.
La Biblia entera gira en torno a la maravillosa historia de Cristo y su promesa de vida eterna a todos aquellos que lo aceptan. La Biblia fue escrita con el único propósito de que la gente pueda creer, comprender, entender, amar y seguir a CRISTO.
Cristo, el centro y el corazón de la Biblia, es el centro y el corazón de nuestras vidas. Nuestro destino eterno está en sus manos. Nuestra aceptación o rechazo a Él es lo que determina para cada uno de nosotros la gloria eterna o la condenación eterna, el cielo o el infierno: O uno o el otro.
La decisión más importante que cualquier persona está llamada a tener es el de establecer en su corazón, de una vez por todas, cuál será su actitud hacia Cristo. De esta decisión depende todo lo demás.
Es algo glorioso ser cristiano, el mayor privilegio que puede tener un hombre. Aceptar a Cristo como su Salvador, Señor y Maestro y actuar de manera sincera y devota, siguiendo el patrón de vida que ciertamente ha enseñado – ciertamente bien diferente - a la manera más sensata de la vida y satisfacciones que existen. Esto significa paz, tranquilidad, alegría del corazón, el perdón, felicidad, esperanza, vida, vida aquí y ahora, la vida abundante, UNA VIDA QUE NUNCA TERMINARÂ.
¿Cómo puede estar tan ciego y cerrado para vivir la vida y enfrentar cara a cara la muerte sin esperanza cristiana? Además de Cristo, que hay en este mundo que valga la pena vivirlo ? Todos debemos morir. ¿Por qué tratar de reírse de ello? Frente a esta realidad todo ser humano debería aceptar a Cristo con los brazos abiertos y considerarlo como el más grande privilegio de vida ser llamado cristiano.
En última instancia, lo más querido y dulce de la vida es el conocimiento interior de que vivimos para Cristo y a pesar de que nuestros esfuerzos pueden parecer tan débil y nos esforzamos para llevar a cabo nuestras tareas diarias, sin embargo, tenemos la esperamos de que al final habremos hecho algo para dar con humildad, gratitud y adoración de nuestra ofrenda a sus pies.
Henry H. Halley - Manual Bíblico de Halley
¿QUÉ
La Biblia es la Palabra de Dios
Además de las diversas teorías sobre la inspiración del como los libros bíblicos llegaron a la forma actual, además de todas las posibles alteraciones que pudieran sufrir en la transcripción de los textos entre los editores y copistas, además de los debates sobre cómo y cuánto se deba interpretar, literalmente, y cuánto en sentido figurado, o lo que se debería considerar como algo histórico, y lo que se podría leer como algo poético, si dejamos de lado todas estas cosas y consideramos a la Biblia tal y como aparece en su contenido, nos encontraríamos con el estudio de cómo su perfecta unidad de pensamiento es lo que demuestra que hay una mente inspiradora de todos los libros que lo componen, nos pone de frente, cara a cara con el único y distintivo autor de LA PALABRA DE DIOS. DIOS MISMO
En la sociedad actual existe una visión (también presente en diversos círculos intelectuales) que la Biblia no es más que la historia, de la larga historia del hombre y de sus esfuerzos para encontrar a Dios, En él se registra la experiencia humana por llegar a Dios con la idea de Dios de vez en cuando mejorada, basándose en la experiencia de la generación anterior. El aquel pasaje (frecuente en la Biblia) en que encontramos que Dios nos habla Según esta teoría Él no hablaba realmente, pero habría sido de los hombres atribuir a Dios la propia idea de manera tal que representa a Dios según la manera en que ellos mismos se lo imaginaban Al hacerlo así, reduce a la Biblia a un libro común de manera tal que transforma el libro divino a un libro humano que pretende ser divino.
Rechazamos totalmente este punto de vista. Nosotros no creemos que la Biblia sea la historia del hombre y sus esfuerzos en encontrar a Dios, pero si es la historia del esfuerzo de Dios para revelarse así mismo a los hombres. Este es el relato personal de su relación con los hombres, con el propósito de revelarse así mismo a la humanidad: la voluntad revelada del Creador del hombre, dada al hombre por su Creador, Educación y Ayuda en los caminos de la vida.
Los libros de la Biblia fueron escritos por escritores humanos, y en algunos casos ni siquiera se sabe quién lo escribió. Tampoco sé que Dios haya dirigido a estos autores en su escritura. Pero lo cierto es que Dios les ha dirigido, y que estos libros son exactamente como Dios quiere que sean.
Hay una diferencia entre la Biblia y todos los otros libros. Un escritor puede orar para ser ayudado y guiado por Dios y ser realmente ayudado por Dios sobre lo que deba escribir (De hecho existen otros libros cuyos escritores sin dudas han sido ayudado por Dios en el contenido) Aun el escritor más santo de esta tierra no podría declarar que su libro fue escrito por Dios, sin embargo esto es lo que sucedió con la Biblia. Dios mismo ha supervisado, dirigido y dictado las Escrituras que encontramos en los libros de la Biblia, los autores humanos totalmente bajo su control hasta el punto de que lo que escribieron en las escrituras es la Palabra de Dios, La Biblia es la Palabra de Dios de manera única e irrepetible ante cualquier otro libro en el mundo.
Puede ser que algunas de las declaraciones de la Biblia puedan parecer obsoletas, anticuadas por el tipo de pensamiento y el lenguaje expresado y que en nuestros días se expresan ciertos conceptos con un lenguaje diferente. Pero a pesar de lo que la Biblia contiene precisamente las cosas que Dios quiere que la humanidad conozca, en la forma exacta como Él quiere que nosotros las conozcamos. Es al final de los tiempos el viejo y querido libro que seguirá siendo la única respuesta a la humanidad en busca de Dios.
La Biblia compuesta por diversos escritores a lo largo de varios siglos es ya en sí mismo un milagro en como haya podido resistir a todos los tiempos como UN LIBRO esto es la demostración de su origen sobrenatural.
Todo el mundo debe amar la Biblia. Todo el mundo debería leer la Biblia con regularidad. Todo el mundo debería esforzarse por vivir las enseñanzas de la Biblia. La Biblia debe ocupar el rol central en la vida y obra de cada iglesia y cada púlpito. El único propósito del púlpito es la simple exposición de las enseñanzas de la Palabra de Dios.
Henry H. Halley - Manual Bíblico de Halley

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